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martes, 22 de agosto de 2017

Estudios sobre racionalismo crítico: Reseña y comentarios a A regimented and concise exposition of Karl Popper´s critical rationalist epistemology – Danny Frederick

Alejandro Guevara Arroyo
                 

0.                      Esta es una breve reseña de un documento escrito por el racionalista crítico Danny Frederick[1]. El texto reseñado ya es en sí mismo una clasificación sintética de la obra de otro filósofo: el más connotado falibilista del siglo XX, Karl Raimond Popper (1902-1994). Un poco más adelante justificaré la redacción de este material.
  A partir del número 1 se encuentra la reconstrucción del texto de Frederick (en tipo letra regular). He puesto en negrita sus definiciones clave. Por otra parte, aclaro que he introducido algunos comentarios complementarios de mi autoría. Se encuentran redactados en cursiva, precedidos por ‘nota bene’ y finalizan con asteriscos.
Mi objetivo con esta reseña es difundir en el medio hispanohablante las pertinentes y clarificadoras distinciones de Frederick. 
1.                       A pesar de su fama, existe una comprensión fragmentaria, incompleta y superficial de los alcances e importancia de la teoría del conocimiento de Popper. Esto es cierto aun dentro de círculos intelectuales académicos. Estas graves deficiencias pueden haber sido promovidas por el propio pensador vienés: fue frecuentemente ambiguo y enemigo de precisiones y definiciones. Por ello, se requiere formular un conjunto de clasificaciones estipulativas mediante las cuales obtener una visión tanto panorámica como precisa de esta (meta) teoría del conocimiento.
El filósofo contemporáneo Danny Frederick parte de este problema y para solucionarlo sugiere una exposición regimentada y precisa de la epistemología popperiana que estimo de considerable utilidad[2].  
2.                      Clasificaciones y precisiones
a.                      Meta-teoría sincrónica o sobre la estática del conocimiento científico[3]:
La meta-teoría sincrónica trata sobre características y relaciones del contenido intersubjetivo del conocimiento; esto es: enunciados, argumentos y teorías. Presentemos las definiciones de Frederick:
E: un enunciado empírico es aquel que es falsable.
B1: Un enunciado básico es un enunciado que cumple dos condiciones necesarias:
(a)                  Tiene la forma “existe un α en la región espacio-temporal k”. ‘k’ entra por cualquiera término cuyo referente es una cierta región del mundo o punto espacio-temporal.
(b)                  α entra por cualquier término cuyo referente es una propiedad observable (i.e. una propiedad que podríamos observar).
En otras palabras, B1 es un enunciado que describe un acaecimiento que podríamos observar.
Nota bene:
(i)                      Recuérdese que Popper no fue un filósofo fenomenista, sensualista o positivista sobre las propiedades observables (al modo de Berckley, Russell o Schlick). Por ello, el contenido de cierta clase de propiedades observables intersubjetivamente relevantes no se pueden reducir a los procesos de recepción sensorial o perceptual. Esto fue tempranamente aclarado por Popper en el capítulo 5 de su primer libro: La lógica de la investigación científica.
(ii)                    Creo que una condición semántica necesaria para considerar que un enunciado es observacional, consiste en que puedan establecerse intersubjetivamente sus condiciones de verdad.
***
B2: Un enunciado básico aceptado es aquel que un conjunto de observadores admite como efectivamente descriptivo de un acaecimiento (v.g. la situación β puede ser descritas por el enunciado “en este momento está lloviendo en x lugar”).
Nota bene:
(i)                      Justamente, una condición necesaria de este acuerdo consiste en que exista consenso en la contribución semántica de los términos a las condiciones de verdad del enunciado básico en que aparecen. En otras palabras, ha de existir acuerdo en el sentido de los términos que aparecen en un enunciado básico.
Este acuerdo es –por supuesto- tentativo y puede ser levantado por distintas clases de razones. Una de estas -especialmente interesante- es que el enunciado se enfrente a estados de cosas en que no es posible decidir si se aplican o no sus términos –que hasta entonces no eran vagos-. En otras palabras, que a los términos les sobrevengan dificultades semánticas debidas a lo que F. Waissman llamó textura abierta del lenguaje.
Por cierto, es posible que –en las ciencias- estos acuerdos se generen exclusivamente a partir de compromisos morales y/o políticos de los participantes. Sin embargo, es importante no exagerar la importancia de este hecho. Con respecto a esto, sensatamente, Noretta Koertge ha apuntado lo siguiente: “Although it is fashionable in philosophy of science today to deny the legitimacy of talking about the scientific method, nevertheless, a central part of science education comprises methods of avoiding error: everything from rinsing test tubes with distilled water to the “gold standard” of randomized experimental design. A large number of these operational norms have the explicit function of insulating scientific results from the interests and ideologies of scientists. Cognizant of the folk wisdom embedded in the aphorism “the wish is father to the thought”, scientists systematically use instruments to replace subjective judgments and double-blind experiments to insulate their findings from their own expectations (“New Age” Philosophies of Science: Constructivism, Feminism and Post-Modernism (Forthcoming in British Journal for the Philosophy of Science 51 (2000), 667-683, 6). 
***
F1: un enunciado es falsable si y sólo sí (≡) es inconsistente con algún enunciado básico que describe un acaecimiento reproducible. 
Nota bene:
Sobre la idea de acontecimientos reproducibles hay varios asuntos interesantes que comentar: Es obvio que dos acontecimientos siempre son diferentes en al menos un aspecto o propiedad. Por ende, decir que se ha reproducido un acaecimiento γ o que estamos frente al mismo acaecimiento, quiere decir que se ha reproducido un acaecimiento que tiene el mismo conjunto determinado de propiedades que un acaecimiento anterior (o que se está observando un acaecimiento que posee el mismo conjunto de propiedades que otro acaecimiento). Nada obsta, sin embargo, para que existan otras propiedades en cada uno de los acaecimientos en cuestión. De forma que sustentar que estamos ante un acaecimiento reproducible requiere necesariamente ubicar el conjunto de propiedades o características que serán relevantes, excluyendo de nuestra atención aquellas que no lo son.
Propongo que entre más precisa es la delimitación de ese conjunto y de sus integrantes, ese acaecimiento tiene un mayor valor como posible falsador. Por lo demás, esto que digo es una descripción de una práctica ya existente y –además- epistemológicamente deseable.
Metafóricamente, podríamos imaginar una escala de clases de acaecimientos más o menos valiosos para la falsación. En el extremo superior tendríamos a los acaecimientos experimentales desarrollados en laboratorios físicos o químicos. En el extremo inferior se encuentran los acaecimientos que forman parte de las investigaciones ‘cualitativas’ (v.g. algunas de la sociología).
***
F2: un enunciado es falsado si y sólo sí (≡) es inconsistente con un enunciado básico aceptado que describe una situación reproducible.
M: un enunciado metafísico es aquel que no pertenece ni a la lógica ni a las matemáticas y que es infalsable.
S: un enunciado científico es aquel que en conjunción con (i) ciertos enunciados básicos aceptados, (ii) con cierto conocimiento presupuesto y (iii) asunciones hipotéticas implica al menos alguna nueva predicción falsable que –sin embargo- no es falsada.
Nota bene:
(i)                      Debe entenderse predicción como un enunciado básico aceptado implicado por el enunciado científico (en conjunto con los otros enunciados mencionados). En este sentido, nada obsta para que se considere que una observación sobre acaecimientos que sucedieron en el pasado (o que están sucediendo) es una predicción.
Quizás sería mejor hablar de implicaciones empíricas u observacionales, y no de predicciones.
(ii)            De forma que para que un enunciado sea considerado S requiere tener consecuencias falsables. Para que sean falsables, requieren ser enunciados empíricos u observacionales (E). Ahora, para tener implicaciones empíricas u observacionales falsables, es necesario que aquel enunciado esté en conjunción con cierto –conjunto de- conocimiento de base (que también es un conjunto de enunciados). 
Ahora, si definimos muy laxamente los límites de este conjunto, el conocimiento de base puede terminar siendo todo el conocimiento teórico en un momento dado.  Obviamente, este sentido laxo de conocimiento de base no es útil. Por lo demás, nada nos obliga a definir ese término de esa forma. El sentido del término conocimiento de base debe ser más amplio, de forma que su referencia sea más estrecha: conocimiento de base es un conjunto de enunciados (explicitados o explicitables) sobre los que existe un acuerdo pragmático de su relevancia teórica al conjuntarse con el enunciado S, para así inferir implicaciones empíricas que son falsadores potenciales de ese S.
(iii)                  Así considerado, puede suceder –por diversos motivos- que se abandone ese acuerdo.

***
Frederick llama la atención sobre un aspecto interesante: así modelizado, muchas hipótesis fundamentales (i.e. muchos enunciados) tradicionalmente considerados científicos (v.g. la leyes fundamentales de la física newtoniana), no son falsables a menos que estén en conjunción con ciertos enunciados básicos aceptados, conocimiento de base y asunciones hipotéticas. Si no son falsables, no son empíricos. Por tanto, son enunciados que caen bajo M.
Esto es correcto. Sin embargo, parece prudente diferenciarlos de otra clase de enunciados. Veamos:
PM: Un enunciado puramente metafísico es aquel que no es falsable y de cuya conjunción con enunciados básicos aceptados, conocimiento de base y asunciones hipotéticas no se infiere una implicación empírica (o predicción) nueva y falsable.
Nota bene:
(i)                      Es interesante notar que un enunciado PM puede transformarse en S. Asimismo, puede darse un cambio en el conocimiento de base que tenemos en cuenta, en los instrumentos técnicos de observación mediante los cuales establecemos enunciados básicos aceptados y/o en las asunciones hipotéticas. Debido a cualquiera de estos cambios, un enunciado que en cierto momento cae bajo PM, puede luego pasar a formar parte de S.
(ii)                    Es relevante tener en cuenta que un enunciado (o una tesis) puede dejar de ser M o S y pasar a ser PM. Esto se da si un S es conjuntado con otros enunciados o normas que excluyan la relevancia refutatoria de cierta falsación (o incluso de toda clase de crítica empírica). Popper le llamó a tales enunciados o normas estratagemas ad-hoc. Estas deben distinguirse de las meras correcciones, que sí están justificadas epistemológicamente.
En otro trabajo, Frederick redefinió la noción de corrección o estratagema ad hoc de forma que se diferencie de otras correcciones epistémicamente aceptables. Señaló: “An amendment to a theory that removes the inconsistency generated by a falsification but explains nothing new need not be ad hoc if it exemplifies a different way in which one theory may be better than another, for example, by being simpler. However, an amendment to theory is ad hoc if the only way in which it is better than the prior explanation is in avoiding the inconsistency that the falsification engendered” (15 December, 2016, What is wrong with ceteris-paribus law-statemets? (Draft). Visible mediante el vínculo: https://independent.academia.edu/DannyFrederick).
Las estratagemas correctivas ad-hoc forman parte de lo que Hans Albert llamó estrategias de inmunización contra la crítica racional. Obviamente, bajo tal nombre caen aspectos y/o enunciados racionalmente dis-valiosos. Ampliaremos un poco sobre este asunto más adelante.
***
b.                      Meta-teoría diacrónica (o sobre la práctica) del conocimiento científico.
Nota bene:
Esta meta-teoría diacrónica es –no podría ser de otra forma- un modelo de cierta realidad. Quiere decir que ahí se seleccionan algunos elementos y algunas características de ciertos acaecimientos, pero se excluyen otros. Algo que no se menciona con frecuencia es que la realidad que Popper pretende modelizar es cierta práctica social: la de la justificación en las ciencias. Esta práctica justificativa tiene muchas (clases) de características y está determinada de muchas formas. Empero, Popper pone énfasis en características y determinantes que permiten considerarla racional. Se asume que la racionalidad es valiosa (ver, Popper, La Sociedad Abierta y Sus enemigos, capítulo 24). El pensador vienés conjetura que los determinantes más importantes de esta práctica justificativa racional son ciertas instituciones (normas) que regulan esas prácticas y sus contenidos. He aquí el –tantas veces dejado de lado- giro institucional popperiano para la filosofía de la ciencia[4]. La idea es que estas normas están efectivamente presentes en la práctica científica valiosa (i.e. racional): se trata de la institución de la crítica racional. Por supuesto, estas normas pueden incumplirse, pueden dejarse de lado, pueden ser incompatibles con otras instituciones e incluso hay periodos en la historia en que casi han desaparecido. Por lo demás, nada impide que tal tradición de pensamiento (Popper, Conjeturas y refutación, capítulo 4) desaparezca en un futuro.
***
  Continuemos con la reconstrucción de Frederick: Cualquier justificación de la atribución de verdad o falsedad a una explicación es siempre falible (con la excepción de las justificaciones de las explicaciones matemáticas y lógicas). Por ende, toda justificación de la verdad o falsedad de una explicación es siempre revocable. Por esto, la finalidad de la actividad intelectual (y de la metodología del conocimiento) no ha de ser la búsqueda de verdades (o falsedades) irrevocables. He aquí una versión de la tesis del falibilismo epistemológico y una de sus consecuencias metodológicas.  
  Ahora, se puede proponer que la finalidad del conocimiento racional es la ubicación de mejores explicaciones. Popper plantea un conjunto de procedimientos que deben colaborar en el alcance de tal fin. Tales son procedimientos instrumentalmente racionales. Por su parte, los que impiden alcanzar esa finalidad son procedimientos irracionalistas.
  Obviamente, se requiere establecer estipulativamente cuáles son las características de las buenas (o mejores) explicaciones. He aquí un conjunto de condiciones necesarias de las buenas (o mejores) explicaciones:
(a)                    La explicación ofrece soluciones a problemas no triviales.
(b)                   La explicación no es inconsistente (no afirma una contradicción).
(c)                    La solución presentada por la explicación efectivamente resuelve el problema, en vez de dejarlo irresuelto, y soporta mejor las críticas que otras soluciones alternativas.
(d)                   La explicación resuelve los problemas que intentaba solucionar e –incluso- otros.
(e)                    La explicación implica más predicciones y observaciones falsables que otras soluciones alternativas. Adicionalmente, no es falsada.
(f)                     La explicación genera nuevos e interesantes problemas.
(g)                    La explicación es más simple que sus alternativas.
(h)                   La explicación corrige errores o defectos de sus alternativas.
(i)                     La explicación no es PM, sino que es falsable y/o científica y no ha sido falsada.
Para alcanzar estos fines, Popper sugiere algunos procedimientos generales:
i.             Se deben[5] criticar las explicaciones existentes, sometiéndolas a test empíricos.
ii.                      A partir de las soluciones a un problema, debe intentarse localizar aún nuevos problemas (y –luego- nuevas respuestas).
iii.                    Deben formularse los problemas y las soluciones de la forma más clara y simple posible (esto favorece la discusión argumentativa).
iv.                    Se deben someter nuestras propuestas a la crítica. Deben buscarse test o evaluaciones empíricos para nuestras explicaciones científicas.
v.                      Las explicaciones pueden (es permisible) sobrevivir a una crítica mediante correcciones del conocimiento. Empero, estas correcciones son racionalmente permisibles sólo si la explicación en cuestión logra así resolver nuevos problemas.
vi.                 En el caso de explicación científica, se puede evitar una falsación mediante modificaciones del conocimiento básico o de las hipótesis complementarias utilizadas. No obstante, estas maniobras son admisibles solo si la explicación corregida tiene nuevas implicaciones falsadoras y sobrevive a esos intentos de falsación (y no es un estratagema ad-hoc –supra-).  
vii.                  Deben abandonarse las respuestas de cuestiones que no son genuinos problemas.
viii.                 No debemos intentar justificar (los errores de) nuestras propuestas, sino que debemos buscar mejorarlas o remplazarlas por otras nuevas.
Nota bene:
Vale la pena llamar la atención sobre algunos respectos que muchas veces llevan a malentendidos y trivializaciones de estas ideas popperianas:
a.                       Popper no consideraba que este fuera un listado completo de los procedimientos necesarios para la dinámica del conocimiento científico (racional). Por otro lado, también podrían formularse de otra forma.
b.                       Es obvio que este modelo diacrónico incluye solo las actividades de crítica argumentativa y racional. Ahora, esto no quiere decir no se den (i.e. que no existan) cambios en el conocimiento científico debido a otros determinantes. Sencillamente, el modelo no los incluye, pues aquí interesa el progreso racional, y no el mero cambio. Me parece claro que esta es una idea axiológicamente cargada.
c.           No se niega que hayan existido lugares y periodos históricos en que estos fines y procedimientos tuvieran poco (o poquísimo) papel en la dinámica del conocimiento. Estas son sociedades y periodos históricos especialmente dogmáticos.
d.                       Notoriamente, estos procedimientos y fines pueden desaparecer en un futuro (o incluso pueden estar desapareciendo).
***
3.                      Conclusión y epílogo
Hasta aquí la reconstrucción de la síntesis regimentada y ordenada que hizo Frederick sobre la epistemología del racionalista crítico K. R. Popper. Las propuestas de Popper son un gran avance frente a las posiciones gnoseológicas tradicionales y actuales: frente a la afirmación de dogmas y fuentes seguras del conocimiento, se pone énfasis en la práctica social y en el papel epistemológico de la crítica (que se considera valiosa). La concepción filosófica de base asume la falibilidad de la condición existencial humana y –por ende- de nuestro conocimiento. Adicionalmente, esta asunción no deja impasible nuestras decisiones metodológicas claves. Por el contrario, ahí tienen un papel central el error y la crítica, que dejan de ser una lacra y estorbo y se transforman en el principal motor del progreso de nuestro conocimiento racional. Creo que esto último es una marca distintiva del racionalismo crítico (frente a otras formas de falibilismo o escépticismo).
Concluyo con un pasaje del escrito de Frederick, en que se valora la importancia de los procedimientos críticos presentados líneas atrás: “Todo procedimiento epistémico en conflicto con (i)-(viii) es irracional, dadas las finalidades epistémicas establecidas; [y] son pseudo-científicas en conexión con enunciados falsables o científicos. Trasgresiones de (i) y (ii) son incompatibles con la búsqueda del conocimiento, dado que esquivan los esfuerzos por localizar mejores explicaciones. Toda trasgresión de (iii) es obscurantista. Eso condena a la mayor parte de la filosofía continental. Trasgresiones de (iv) o (viii) son incompatibles con la búsqueda de mejores explicaciones. De ahí, la epistemología contemporánea es irracional. Faltas a los procedimientos (v) o (vi) son [estratagemas] ad-hoc. Estas son por consiguiente irracionales en un sentido similar a las trasgresiones de (iv) y (viii) pues son intentos de salvar una explicación existente y defectuosa, en vez de buscar una mejor. El incumplimiento de (vii) es [propio del] escolasticismo, produciendo enunciados que son irrelevantes, oscuros, confusos o triviales. Buena parte de la filosofía analítica actual es de tal clase” (Frederick, 18 May 2015,  6).



[1] Visible mediante el vínculo https://www.academia.edu/12378320/A_Regimented_and_Concise_Exposition_of_Karl_Popper_s_Critical_Rationalist_Epistemology
[2] En su escrito, Frederick utiliza la siguiente bibliografía primaria y secundaria:
Frederick, Danny. 2010. ‘Two Concepts of Rationality.’ Libertarian Papers 2/5. Available here:
https://www.academia.edu/213888/Two_Concepts_of_Rationality
__________. 2015. ‘The Contrast Between Dogmatic and Critical Arguments.’ Organon F 22(1): 9-
20. Available here:
https://www.academia.edu/7457820/The_Contrast_Between_Dogmatic_and_Critical_Argum
ents
__________. MS. ‘Theoretical and Practical Reason: A Critical Rationalist View.’ Available here:
https://www.academia.edu/793164/Theoretical_and_Practical_Reason_A_Critical_Rationalist
_View
Popper, Karl. 1957. ‘The Aim of Science.’ In his 1983, pp. 131-46.
__________. 1958. ‘On the Status of Science and of Metaphysics.’ In his 1963b, pp. 184-200.
__________. 1959. The Logic of Scientific Discovery. London: Hutchinson.
__________. 1963a. ‘Truth, Rationality, and the Growth of Scientific Knowledge.’ In his 1963b, pp.
215-50.
__________. 1963b. Conjectures and Refutations. London: Routledge and Kegan Paul (fourth edition,
1972).
__________. 1982. Quantum Theory and the Schism in Physics. Totowa, NJ: Rowman and Littlefield.
__________. 1983. Realism and the Aim of Science. London: Routledge.
__________. 1994. ‘The Myth of the Framework.’ In his The Myth of the Framework, pp. 33-64.
London: Routledge.
[3] Esto es, de los productos intersubjetivos de la actividad científica: teorías, argumentos y enunciados.
[4] Sobre la importancia de esta idea, ver, Ian Jarvie festschrift paper: Popper’s Institutional Turn (visible mediante el vínculo http://www.criticalrationalism.net/2017/07/04/ian-jarvie-festschrift-paper-poppers-institutional-turn/). Ahí también se comenta el la ceguera de Popper a la relevancia de esta concepción.
[5] Claramente, estas son reglas anancásticas. 

jueves, 24 de julio de 2014

Estudios sobre racionalismo crítico: Confusiones y puntualizaciones sobre la metodología popperiana


Alejandro Guevara Arroyo


1.              Actividad de defensa de tesis
El día 22 de agosto del 2012 tuve ocasión de escuchar una presentación de la memoria del seminario de graduación de licenciatura en Filosofía, realizada por Greivin Corrales y Adrián Ramírez. La investigación se intitula “Consideraciones sobre metodología en la filosofía de la biología: la crítica popperiana a la teoría de la evolución de las especies”.
En la mesa examinadora se encontraban los profesores Guillermo Coronado (director), Edgar Roy Ramírez, Oscar Navarro (como lectores), Roberto Fragomeno (director de la escuela de Filosofía, UCR) y David Sánchez (también representante de la escuela).
El texto que preseto a continuación incluye cuestiones algo técnicas de la filosofía de la ciencia. 
1.1.         Crítica de popper al darwinismo
La investigación se ocupa de una crítica de K.R. Popper -en realidad poco desarrollada por el pensador- contra una forma del darwinismo, el adaptacioncista. Esta causó –como era de esperarse- muchos anticuerpos entre filósofos de la biología y biólogos.
La crítica más importante de Popper es la siguiente[1]. En el darwinismo existe una hipótesis de considerable importancia dentro del corpus teórico, que puede presentarse en la fórmula “la especie que se adapta sobrevive y la que sobrevive se adapta”. El pensador austriaco afirmó que esta hipótesis fundamental es una tautología, por tanto necesariamente verdadera. Consecuentemente, dada la forma lógica del enunciado, cualquier inferencia será también verdadera. Utilizando el criterio de falsabilidad (infra), esto conlleva que cualquier teoría que incluya una hipótesis fundamental de estas características no será científica.
1.2.        El contra-argumento más interesante
El contra-argumento de mayor interés de Ramirez y Corrales, es el siguiente. La fórmula tautológica tal y como la presenta Popper no es una hipótesis central en el darwinismo. De forma que sí es posible sustituirla y someter a contrastación la teoría.  
2.             Comentarios del tribunal examinador
El principal interés de este escrito es criticar los comentarios de varios integrantes del tribunal[2] examinador contra la metodología popperiana (imprecisamente llamada por ellos ‘Popper’).
2.1.        Advertencias
a.             Sobre los profesores
Antes de presentar los comentarios de los profesores y criticarlos, debo aclarar que su finalidad es totalmente intelectual (i.e. la discusión de ideas). No tengo hasta la fecha ningún conflicto humano con estas personas y al contrario, admiro enormemente su labor como investigadores y como docentes (varios de ellos han sido y continúan siendo de amplia influencia en mis estudios e investigaciones).
Debo agregar, en el caso del señor director de la escuela de filosofía Roberto Fragomeno, que respeto enormemente la intachable honestidad con que lleva su gestión, la sensatez evidente de las políticas que promueve y la enorme energía con que las lleva a buen puerto. De forma que mis palabras no deben ser interpretadas en ningún sentido ad-hominem. Muy al contrario, mi intención es propiciar mayor diálogo y discusión en torno a los problemas de meta-teoría de la ciencia (sean naturales y/o sociales).
b.             Sobre mi interpretación
La segunda aclaración que deseo introducir, es que yo realizo una interpretación de lo que recuerdo que se dijo en dicha actividad. Asimismo, dadas las características de lo dicho, debo efectuar una reconstrucción racional que intenté presentar las críticas sin metáforas y/o sin personalizaciones (o psicologismos). Esto con el fin de que la crítica recaiga sobre las posiciones más solidas y potentes que se me puedan ocurrir.
En cualquier caso, si lo que presento a continuación no se corresponde con lo dicho explícitamente o con la intención de los profesores, aún así tiene algún valor intelectual el analizar tales críticas. En este último supuesto, serían al menos una lógicamente posible vía de crítica contra el popperianismo. El análisis de tal crítica puede servir para descartar ad portas su idoneidad.  
2.2.       Críticas a la metodología popperiana
a)            Dado que los biólogos consideran a la biología evolucionista de tradición darwiniana una ciencia, es Popper quien debería cambiar su opinión sobre lo que es ciencia.
Interpretación más precisa: Dado que el corpus teorético de la biología evolucionista es pragmáticamente llamado ‘ciencia’, entonces, es la metodología o lógica de la ciencia popperiana la que debería cambiar sus normas y criterios, con vistas en incluir ese corpus.
¬ (a) El error de esta crítica en que es impertinente el antecedente del condicional, con respecto al consecuente. Específicamente, esta crítica se infiere de mezclar aspectos o cuestiones lógicamente diferentes. A su vez, puede que se deba a una desatención de las características lógicas de la metodología popperiana, y de lo que esta pretende solucionar. Comenzaré por esto último.
Lo primero que se debe tener en cuenta es que la metodología de la ciencia popperiana (o lógica de la ciencia) es meta-teórica, normativa y trata sobre el contexto de validez de la teorías científicas. Lo primero quiere decir que es una teoría que tiene una relación metalingüística con otras teorías (i.e. lenguaje objeto), esto es, trata de ellas. Esto significa que los resultados y criterios desarrollados en la lógica de la ciencia, permiten evaluar a las teorías científicas.
En segundo lugar, es una cuestión normativa, esto es, presenta normas. En otras palabras, la lógica de la ciencia es una teoría prescriptiva. Pero no ‘prescriptiva’ en el sentido que establezca cómo deben investigar los científicos (asunto que corresponde a ciertos ámbitos propios del contexto del descubrimiento, v.g. la pedagogía y la metodología de la investigación). Prescriptiva en el sentido que presenta normas para evaluar dos problemas principales (i) la legitimidad epistemológica de las teorías científicas frente a teorías no científicas (i.e. problema de la validez de  hipótesis científicas) y (ii) cuáles teorías científicas son correctas y cuáles no (i.e. problema de la demarcación entre ciencia y ¬ciencia)[3].
Finalmente, se colige de lo anterior, la metodología no se ocupa de los creadores de la ciencia, sino de las teorías científicas, en tanto conjuntos de enunciados. Así la metodología de la ciencia reconstruye no mucho más que un esqueleto lógico de las relaciones inferenciales entre los distintos enunciados en que se expresan los problemas y las soluciones científicas. Claro está, a partir de ese esqueleto de relaciones lógicas se reconocen otras relaciones teoréticamente interesantes entre los enunciados en cuestión (v.g. epistemológicas y ontológicas).
Volvamos a la cuestión de los problemas que tradicionalmente solucionaban en la metodología de la ciencia.
Para dar respuesta al problema de la validación de hipótesis científicas, Popper desarrolló los criterios de la falsación:
El método de la falsación se divide en los siguientes requisitos:
(a) la teoría correcta debe respetar varios criterios de tipo lógico y
(b) la teoría debe ser verdadera empíricamente. Para ser más exactos,  debe ser verosímil el considerarla verdadera (Popper, 1983, cap. 5).
(a) Sobre los requisitos de tipo lógico, estos se descomponen en tres criterios:
(a.1): El requisito de coherencia lógica interna del sistema de enunciados.
(a.2): El segundo criterio discrimina entre teorías con contenido empírico que podrían ser verdaderas y meras tautologías [N.B. La crítica de Popper a la evolución de ubica en este nivel].
(a.3): Finalmente, tenemos la comparación lógica entre los distintos sistemas de enunciados, con vistas en determinar si una teoría podría solucionar más problemas científicos relevantes (en caso de ser verdadera) frente a otras que le son lógicamente contrarias.
(b) El criterio de la falsación en sentido estricto: Deducimos de un enunciado condicional con cuantificador universal, que expresa la hipótesis científica a contrastar (A) y de las condiciones iniciales (I), un enunciado singular (C), que es una implicación contrastadora.
Ahora bien, si C es falso (sencillamente, porque no acaece), por modus tolendo tollens, la falsedad se retrotrae de ese enunciado a sus premisas. Así, la teoría científica con consecuencias falsas es falsa. Si una teoría es falsa, se abandona y se busca una mejor (Popper, 1980, 31-32).
El criterio de la falsabilidad  distingue entre aquellas teorías que no pueden ser falsados de los que si pueden. Esto es: aquellos de los que no se les pueden inferir posibles implicaciones contrastadoras que muestren su falsedad. Así se da solución al problema de la demarcación. Eso es todo.
Estas reglas metodológicas son convencionales (Popper, 1980, 53). Por tanto, es un problema el averiguar cuál conjunto de reglas es preferible y por qué. Responder esto permite comprender qué tipo de críticas pueden dirigirse contra la metodología popperiana.
La propia legitimidad de las reglas metodológicas propuestas debe medirse en la medida que sirvan para alcanzar el objetivo que se proponían cumplir. Según Popper tal evaluación implica dos tipos de examen. El primero: si en efecto se pueden distinguir adecuada e intersubjetivamente entre teorías científicas y teorías no científicas. En segundo lugar: debemos evaluar que las reglas metodológicas pertenezcan a la clase de las reglas racionales. Son  normas y criterios racionales, en tanto en cuanto estén acordes con un principio criticista consecuente, como el siguiente: prescribe un “examen crítico [constante, ] la discusión crítica de todos los enunciados que están en cuestión, con ayuda [siempre] de argumentos [y criterios] racionales [(i.e. necesariamente intersubjetivos[4])], se [debe] renuncia[r], ciertamente, a las certezas auto-producidas, pero se tiene [así] la perspectiva de acercarse más a la verdad mediante el ensayo y el error […] sin llegar, por cierto, jamás  a la certeza” (Albert, 1971, 58).
 La importancia de las normas de la metodología popperiana de la falsabilidad (que no deben confundirse con la falsación), no es meramente el que discriminen con precisión entre un conjunto de enunciados (ciencia y ¬ciencia), sino que la ciencia -conjunto de enunciados- podrá ser considerada epistemológicamente valioso, por ser criticable y por esto racional.
¿Por qué es impertinente a)? (i) porque infiere un criterio para normar teorías, de un hecho social (i.e. que unos hablantes consideren ciencia a un corpus teorético). Esto es una falacia naturalista. (ii) Porque es un criterio pragmático que no introduce la idea de la crítica en la metodología de la ciencia. En este sentido, aunque puede permitirnos distinguir con alguna precisión entre distintos usos de la palabra ciencia, no permite mostrar cierto tipo de relaciones metodológicas valiosas: las de crítica.
b)            Con su crítica, Popper intenta encajonar a todas las ciencias en el esquema de la física.
Interpretación más precisa: La metodología popperiana desarrolla criterios meta-teoréticos que sólo pueden ser cumplidos por las teorías físicas. Esto es un sesgo impertinente en favor de la física, por lo que no se debe –de entrada- utilizar tan sesgados criterios sobre otras ramas científicas.
¬ (b) En parte, creo que atendiendo a las precisiones anteriores debería diluirse un poco esta crítica. Puedo agregar lo siguiente. En el contexto teorico en que la falsabilidad popperiana se desarrolló, se respondía se respondía al problema de la demarcación mediante criterios de significación. Como ya dije, la falsabilidad depende de otros criterios, los de falsación (que solucionan un problema distinto).
La propuesta falsacionista se enfrentó a la propuesta inductivista y deductivista, mostrando que ambas no permitían reconstruir válidamente la forma de contratación de las teorías. Dado que no hay esquema válido (predicado lógico) de afirmar la verdad de las hipótesis científicas (lato sensu, en una teoría de la verdad por correspondencia), Popper propuso que sí hay un esquema válido lógicamente de afirmar su falsedad. Así  epistemológicamente, aquello que no se puede demostrar como falso, debe ser considerado –por buenas razones- verdadero, al menos tentativamente (pero no ciertamente, como lo intentaba el inductivismo y el deductivismo).
Sea que las soluciones popperianas a los problemas de la demarcación y de la validación de hipótesis científicas sean correctas o no, queda claro que lo que intentan es solucionar problemas lógicos y epistemológicos de las teorías científicas, pero no afirman una preferencia entre disciplinas. 
Dicho sea al paso, Popper consideró a las disciplinas como una convención administrativa y social, al tiempo que señaló que no existe algo así como un ‘objeto’ esencial de cada disciplina. Las teorías intentan solucionar problemas distintos aunque lógicamente interconectados. 
c)            Popper exige a todas las ciencias que puedan hacer predicciones[5]. Caso contrario, las descarta como ciencias explicativas. Pero la biología, con su retrodicciones, es todo menos no-explicativa. De forma que Popper es nuevamente corto de miras.
Interpretación más precisa: la metodología popperiana establece como criterio demarcatorio entre ciencia y ¬ciencia, que toda ciencia debe poder inferir predicciones a partir de sus hipótesis principales. Caso contrario, no se la puede considerar una ciencia explicativa y consecuentemente, sus explicaciones no son científicas. Pero la biología evolucionista brinda una serie de explicaciones muy valiosas, por ejemplo las retrodicciones, que nos permiten comprender las condiciones ambientales anteriores que determinan la supervivencia de una cierta especie en un punto espacio-temporal determinado (punto que por supuesto puede ser bastante amplio tanto espacial como temporalmente). Calificar tales explicaciones como no científicas muestra nuevamente que los criterios popperianos están equivocados.
¬c) Esto es sencillamente equivocado. No existe ni en los criterios de la falsabilidad ni en los de la falsación, preferencia lógica o epistemológica alguna por las predicciones. Al igual que otras metodologías deductivistas, la falsación afirma que deben poder inferirse implicaciones contrastadoras (Hempel) de las hipótesis científicas principales. La predicción puede ser una implicación contrastadora al igual que una retrodicción, una explicación, una mera descripción o incluso una aplicación tecnológica.
 Si Popper no hizo hincapié en esto (digamos) es cosa de él (quizá porque en efecto conocía más sobre experimentos físicos que sobre otras formas de contrastación), pero no se infiere una tal directriz a favor de las predicciones de los principios metodológicos falsacionistas o de los falibilistas[6].
De otra forma: las predicciones son únicamente un sub-conjunto del conjunto de las implicaciones contrastadoras.
El argumento más fuerte contra la posición de Popper sobre el darwinismo, es que de hecho sí existe un conjunto de implicaciones contrastables prohibidas por las hipótesis centrales del darwinismo, que estas se han sometido a la crítica y que ningún individuo del conjunto ha sucedido. Esto se debe a que las hipótesis centrales del darwinismo no son tautologías si son adecuadamente interpretadas.  Si las hipótesis centrales del darwinismo fueran una tautología, no existiría lógicamente tal conjunto.  Aún así, la crítica popperiana permite excluir al menos una interpretación de las ideas darwinianas, esto es: aquellas que conllevan una tautología.
d)            Algunas críticas aún más imprecisas que se mencionaron, v.g.: que debería aplicársele Popper a Popper o que su filosofía de la ciencia no está hecha para ciencias del proceso. Estos comentarios me resultan tan misteriosos, que ni siquiera intentaré una reconstrucción racional de su significado.
3) Sobre el valor de la metodología o lógica de la ciencia popperiana y su contexto teórico-problemático.
Estas respuestas popperianas surgen en un contexto problemático determinado. Igualmente, Popper comparte –en mucho o en poco- preocupaciones, enfoques y conceptos con varios otros pensadores, entre los que se encuentran: el Círculo de Viena, Russell, Carnap, Tarski, Reinchenbach, Hempel, Salmon y otros (no obstante, mantuvo una discusión constante con varios). La incomprensión de los problemas que se intentaban solucionar en este contexto y de sus conceptos principales, puede llevar a interpretaciones seriamente trivializadas de un pensador, como las que he comentado en las líneas previas.
Por otro lado, es probable que estos problemas ya no sean de interés para los metodólogos de la ciencia contemporáneos. Según parece, actualmente se dedican a cuestiones mucho más específicas. Las críticas principales a la metodológica popperiana (ninguna de las cuales fue comentada aquí) pueden llevar a otras corrientes metodológicas, como la inductivista (normalmente en su forma probabilista) o la hipotético deductiva más avanzada.
Sin profundizar mucho en ello creo que es más o menos evidente hoy día que la metodología popperiana inicial (en especial, la de la Logik der Forschung) no cumple en la solución adecuada de los problemas que se planteaba o estos han sido reformulados o precisados. Cualquiera sea el caso, reitero, la metodología popperiana no es incorrecta por ninguna de las críticas esbozadas previamente.
Aún en actualidad, pueden desarrollarse posiciones racionalistas críticas corregidas, aplicables a estos y otros problemas de meta-teoría de la ciencia, aun cuando sean sólo parcialmente compatibles con la metodología popperiana. Ante todo, la idea de incluir al error y a la falsedad en la metodología de la ciencia y excluir la posibilidad de episteme de la meta-teoría[7], son principios metodológicos racionalistas críticos desarrollados por Popper de plena vigencia en la contemporaneidad de la filosofía de la ciencia.
4) Bibliografía
Aunque no he citado todos los textos (dada la relativa informalidad de esta nota), he tenido muy en cuenta las siguientes obras[8]:
-                 Albert, H. (1971). Tratado sobre la razón crítica (trad. Rafael Gutiérrez Girardot). Buenos Aires: editorial Sur.
-                 Bunge (1983). La investigación científica. Barcelona: Ed. Ariel.
-                 Copi, I. (1974). Introducción a la lógica. Buenos Aires: Ed. Universitaria de Buenos Aires.
-                 Díez, J.; Moulines, C. U. (1997). Fundamentos de Filosofía de la Ciencia. Barcelona: Ed. Ariel.
-                 Ferrater Mora, J. (s.f.) Diccionario de filosofía (quinta edición, 2 tomos). Buenos Aires: editorial Sudamericana.
-                 Popper, K.R. (1980). La lógica de la investigación científica (Traducción de Victor Sánchez de Zavala, quinta reimpresión). Madrid: Tecnos.
-                 ___________(1983). Conjeturas y Refutaciones, el desarrollo del conocimiento científico (trad. N. Míguez). Buenos Aires: Paidós.
-                 ___________(1972). Conocimiento Objetivo (trad. Carlos Solís Santos). Madrid: Tecnos
___________ (1984): Contra las Grandes Palabras ("Against Big Words"), en Popper, K. (1992): In Search of a Better World. Lectures and Essays from Thirty years. London/NY: Routledge (Traduccion: José Padrón G.)
-                 Hempel, C. (1959). The empiricist criterion of meaning. En: A. J. Ayer (Ed.), Logical Positivism (108-131). New York: The free press.
______________ (1973). Filosofía de la ciencia natural. Madrid: Alianza.
-                 Russell, B. (1983). El conocimiento humano (traducción de Néstor Míguez). Barcelona: Taurus.
-                 Salmon, Earman, Glymour, Lennox, Machamer, McGuire, Norton, Salmon & Schaffner, (1992). Introduction to the Philosophy of Science.  Indianapolis/Cambrige: United States of America.
-                 Suárez, M (2003). Hacking Kuhn. Revista de Filosofía, 2, 261-284.
-                 Tarski, A. La concepción semántica de la verdad y los fundamentos de la semántica (traducción de Paloma García Abad). Tomado de: http://serbal.pntic.mec.es/AParteRei/ .


[1] Existe una segunda crítica que Ramírez y Corrales señalan: Para Popper “el evolucionismo no sólo no es contrastable, sino que es una aplicación de lo que Popper llama “lógica situacional”, esto es, un planteamiento no universal ni universalizable, sino aplicable a una única situación específica y limitada” (75). Esta idea es incorrecta, fundamentalmente porque tal concepción de la universalidad –que se le atribuye a Popper,- como requisito de las regularidades naturales es incorrecta. Toda regularidad natural tiene un ámbito de aplicación real, en la cual acaece. Esto no niega que se pueda utilizar un cuantificador universal en el enunciado legaliforme y que correspondientemente, la regularidad sea universal en su ámbito. Esto es así tanto en la biología como en la física. Empero, no me extenderé mucho en esto (aconsejo revisar cualquier manual más o menos contemporáneo de filosofía de la ciencia, v.g. el de Bunge o el de Diaz/Moulines que cito en la bibliografía). Corrales y Ramirez están de acuerdo con este contra-argumento (83-84).
[2] Debo aclarar que ninguno de esos comentarios fue compartido por el profesor Guillermo Coronado, ni por David Sánchez. Corrales y Ramírez no señalaron con claridad su posición con respecto a varios de estos puntos.
[3] Existen otros problemas otros problemas semánticos de los que se ocupa la metodología de la ciencia.  
[4] La característica de intersubjetividad como requisito de los criterios de legitimación de las tesis es muy importante para la argumentación crítica. Lo contrario a los criterios intersubjetivos es la confianza subjetiva.
[5] Esta idea es también afirmada por Ramírez y Corrales en su tesis: “Sin embargo para Popper el poder explicativo de la teoría de la evolución es pobre, tal y como se ha dicho, tomando como punto de partida la adaptación, así como igualando explicación a poder predictivo” (77).
[6] Un ámbito interesante para mostrar este punto es la historia. Sobra decir que historiadores como Koyré, Gombrich y el propio profesor de la UCR, Luis Diego Cascante, infieren implicaciones contrastadoras de sus conjeturas históricas, mismas que puede ser en cierto sentido falsadas.
[7] Ni que decir de otros criterios fundamentales para la filosofía que Popper practicó (aunque no sólo él), v.g. la formulación lógicamente precisa de los problemas y  de las soluciones. Sobre esto, puede revisarse Contra las grandes palabras precisamente de Popper.
[8] También sugiero revisar otras obras además de la Lógica de la investigación científica de Popper si lo que se pretende  es comprender el racionalismo crítico como meta-teoría.