.

.

domingo, 29 de enero de 2017

Epicúreo: Tolerar el cristianismo

Alejandro Guevara Arroyo 

Hoy día, muchos grupos cristianos demandan tolerancia para sus creencias. Dado que somos suaves y permisivos –dicen- con los diferentes grupos y personas del mundo, solicitamos que se respete el cristianismo y sean tolerantes con nuestra religión.
A primera vista, no hay mucho que objetar a esta solicitud. Sin embargo, las dudas surgen cuando de dichas frases pretenden concluir que el cristianismo no debe ser criticado. Analicemos el asunto con algún detenimiento.
Concentremos nuestra atención en el término ‘tolerancia’. En este caso, es un término tramposo. Veamos por qué.
(i) Puede que con tolerancia se quiera mentar una cierta tesis moral, según la cual debe aceptarse la legitimidad jurídica y política (e incluso moral) de formas de vida (HOSPERS) diferentes a la propia y –además- se admite la existencia de concepciones de vida que acompañan tales formas de vida. Dicha idea conlleva el deber de no perseguir política o jurídicamente grupos sociales con concepciones de mundo diferente (incluidos los cristianos).
En este sentido, la tolerancia es uno de los mejores legados de la modernidad ilustrada. Lamentablemente, los Estados europeos modernos no cumplieron demasiado con lo que esta idea mandaba. Cualquiera sea el caso, esta es una idea de importancia para la preservación y mejora de la humanidad. Empero, debemos tener claro que la tolerancia no prohíbe las críticas en contra de ideas de todo tipo. Queda claro que no es esto lo que quieren decir los religiosos al pedir tolerancia.
(ii) Ahora, si con tolerancia quiere decirse una doctrina que justifique que todas las concepciones sobre la realidad tienen el mismo valor epistémico, nos encontramos en realidad ante una forma de relativismo epistémico. Esta tesis no está necesariamente unida con la que presentamos anteriormente. No obstante, de ella sí se infiere la trivialidad de cualquier crítica contra una concepción o doctrina. 
Se puede decir mucho en contra de dicho relativismo. Por ahora, mencionaré en su contra dos de sus consecuencias indeseables. Por un lado, una crítica teórica: toda forma de relativismo epistémico conlleva la emergencia de paradojas. Por otro lado, un señalamiento práctico: esta forma de relativismo destruye la tradición de pensamiento racionalista que considero el mismo simiente de la tolerancia ilustrada (supra).  
***
Tengo la impresión que los cristianos defienden (ii) cuando les conviene. Sin embargo, consideran que la verdad del mundo y de la moral es la señalada por el ente divino, ora en su texto sagrado, ora por sus intérpretes autorizados. Aquí, la inconsecuencia de la demanda cristiana contemporánea es develada: a pesar de defender la verdad (evidente) de sus posiciones religiosas, desean que las mismas no sean criticadas. Se vuelven relativistas al ser criticados.
 A la luz de la distinción presentada, se puede concluir que la demanda cristiana en favor de tolerancia, reclama –en realidad- un ámbito de in-cuestionabilidad para sus afirmaciones. En otras palabras, solicitan tolerancia en el sentido (ii), aunque sólo para evitar las críticas al cristianismo (porque claro está: desde el cristianismo sí se puede criticar otras creencias –y prohibirlas-).
Empero, no debemos perder de vista la importancia histórica de las críticas a las religiones. Sólo la lucha y crítica de los librepensadores ha logrado que en nuestras sociedades contemporáneas no se implementen las medidas oscurantistas que mandaban las doctrinas religiosas (subsistentes en el catolicismo y en buena parte del protestantismo)[1].
En síntesis, la demanda analizada es inaceptable:
1.             Pues intenta confundir sentidos diversos del término tolerancia.
2.            Pues no encuentra justificación en los valores de tolerancia en el sentido (i).
3.         Pues, mediante la mencionada confusión, pretende un ámbito de exclusión de la crítica específicamente para las ideas cristianas. Esto es inaceptable para todo aquel que considere que debe aceptar sólo aquellas ideas que tengan buenas razones en su favor.
4.             Pues mediante dicha demanda se pretende que no se denuncien doctrinas que promueven la falsedad, el odio y el sufrimiento, típicas en el cristianismo.



[1] La censura de la crítica no ha perdido fuerza dentro del clero católico. Véanse por ejemplo las manifestaciones del papa Francisco, visibles mediante el siguiente vínculo: http://internacional.elpais.com/internacional/2015/01/15/actualidad/1421338937_061017.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario