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domingo, 27 de mayo de 2018

Dos concepciones sobre el antagonismo social: la concepción analítico-explicativa y la concepción pastoral-misionera

Alejandro Guevara Arroyo

1.      La siguiente es una clasificación que presenta de forma idealizada dos tesis (ideal en el sentido weberiano). Quiere decir que su función teórica es comparativa: permite determinar la proximidad o lejanía de dichas clases ideales con las tesis realmente defendidas. Ocasionalmente, se puede mostrar algunos ejemplos muy próximos a dichos ideales.  
2.           Propongo que podemos distinguir entre dos clases de tesis sobre el conflicto social (en especial, sobre el conflicto político y axiológico): (i) la tesis explicativa del antagonismo social y (ii) la tesis reducida del antagonismo social. Prestaré especial atención a una de las versiones de esta última, que llamaré tesis antagonista pastoral y misionera. Sin embargo, antes de enunciar sus diferencias, presentemos lo que las une: ambas son tesis que afirman la existencia constante de conflictos (incluidos los políticos y morales) en las sociedades humanas (en especial  en las pluralistas). Al tiempo, ambas ponen ‘énfasis’ en la importancia de dicha clase de conflictos. Veremos, sin embargo, que lo que quiere decir esto para dichas tesis es muy diferente.
3.           La primera tesis afirma que toda sociedad pluralista es un conjunto en que se da necesariamente la presencia constante e ineludible de conflictos entre los individuos y grupos humanos que la conforman, debido a sus diversas y alternativas concepciones de mundo, de cómo debe vivirse como individuo y como grupo y de cómo debe llevarse la vida social (en general). Los conflictos son de múltiples clases y corren en variadas direcciones. Aquí se incluyen, indudablemente, aquellos conflictos que se pueden denominar políticos (pero que no deberíamos reducir a conflictos partidarios). Se tratan de clases de conflictos que siempre reaparecerán. Incluso los hay que no podrán propiamente ser resueltos (o solo parcialmente). 
Suponiendo esta tesis, emergen multitud de problemas explicativos y descriptivos importantes: cómo funcionan y por qué surgen tales o cuales clases de conflictos y por qué aparecen ciertos conflictos particulares; qué agentes y grupos participan en los conflictos (de tales o cuales clases); cuáles clases de conflictos son característicos de tales o cuales sociedades o de las sociedades pluralistas frente a comunidades más compactas o frente a las asociaciones humanas, entre muchos otros. 
 Se trata de una tesis que pretende sustentar o ser parte de un análisis social detallado en especial de sociedades pluralistas contemporáneas. Permite el uso de instrumentos de análisis y de contrastación crítica para la explicación social (v.g. la construcción de mecanismos explicativos –al decir de Elster-)[1]. Igualmente, es una tesis compatible con otras tesis que describen las relaciones sociales de coordinación y cooperación social. Que todas ideas pueden ser compatibles es evidente, pues los hechos sociales per se no pueden ser contradictorios. De forma que afirmar que en una sociedad contemporánea existen necesariamente diversidad de clases de conflictos (incluidos los políticos y axiológicos) que afectan diversos niveles de la vida social, no es incompatible con la afirmación de que en toda sociedad existen (y pueden existir) diversidad de clases de procesos de coordinación y cooperación que se dan en diversos niveles de la vida social (incluso el político y el axiológico).
En efecto, considero que la cooperación y coordinación (inclusive para resolver cuestiones que podríamos denominar morales y políticas) entre individuos y grupos, son clases de procesos sociales constantes e invariantes en todas las sociedades humanas, incluso las más complejas. Verbigracia: mediante complejos procesos de generación de normas, estrategias de acción y de sentimientos morales –Hume-, se conforman procesos de interrelaciones mediante los que se solucionan a su vez distintos problemas humanos, por ejemplo, los problemas de acción colectiva –que puede ser política-. Por lo demás, no parece plausible suponer que la especie humana hubiera sobrevivido como especie social sin la necesaria presencia constante de tales comportamientos y –por ende- de mecanismos comportamentales de cooperación y coordinación comunitaria o asociativa (justamente, múltiples investigaciones de antropología biológica, psicología evolutiva, neurología y paleontología parecen sustentar la presencia invariante de dichos comportamientos y mecanismos fundamentales en nuestra especie).
La incompatibilidad entre estas tesis se podría dar si declaramos algún tipo de primacía de uno de esos ámbitos del acaecer social sobre el otro. Por ejemplo: si declaramos que un ámbito es la esencia ontológica de la sociedad y el otro una apariencia. Esta afirmación es incompatible con aquella que afirma que la relación de primacía ontológica es la inversa. Pero cualquier que no suponga esta clase de ontologías sociales podrá salir fácilmente de la supuesta incompatibilidad entre dichas tesis.
Por otro lado, la tesis descrita también puede ser compatible con tesis o propuestas político-normativas que responden cómo se puede llegar a acuerdos políticos (u otros tipos de acuerdos), aunque conlleva limitaciones a propuestas normativas utópicas. En efecto, porque el hecho de que existan ineludiblemente multitud de conflictos en diversos niveles de la sociedad, no es contradictorio con la tesis normativa de que algunos de esos conflictos deberían encausarse mediante tales o cuales clases de acuerdos (v.g. mediante instituciones desarrolladas para tales efectos).
La tesis presentada hasta aquí es supuesta por multitud de teóricos sociales y filósofos y no supone necesariamente una concepción o programa político específico. En el ámbito de la ius-filosofía, es un supuesto frecuente (aunque no exclusivo) en las teorizaciones de los ius-realistas.
Por ejemplo, véase este extracto:
“This is so [(the realization that we shall always live in an imperfect society)], not only because even very good people are imperfect; nor is it because, obviously, we often make mistakes because we do not know enough. Even more important than either of these reasons is the fact that there always exist irresolvable clashes of values: there are many moral problems which are insoluble because moral principles may conflict.
 There can be no human society without conflict: such a society would be a society not of friends but of ants. Even if it were attainable, there are human values of the greatest importance which would be destroyed by its attainment, and which therefore should prevent us from attempting to bring it about.”― Karl R. Popper, Unended Quest: An Intellectual Autobiography, cap. 24, 133.
4.           La segunda concepción o tesis que comentaré consiste en la afirmación de que la ‘estructura’ social es prioritaria y necesariamente una clase más reducida de conflictos.
Es el caso de la tesis ontológica –aparentemente defendida por algunas concepciones- según la cual en toda sociedad se da siempre y necesariamente un conflicto entre hegemonías y contra-hegemonías o, al menos, de constante persecución del poder político hegemónico entre grupos inconciliables. En estos conflictos, unos intentan imponerse a otros. Aunque los conflictos pueden ser de varios tipos, todos terminan (o han terminar) encausados (o tienden a ello) en dicho proceso binario. En las siguientes líneas prestaré atención básicamente a esta idea.
Quizás la razón para no tratar clases de conflictos diversos (inclusive políticos y axiológicos) al que surge de la persecución del poder hegemónico, es la misma por la cual esta tesis es incompatible con la afirmación (descriptiva) de que existe coordinación y cooperación social, así como con las tesis (político-normativas) que promueven que las fuerzas políticas lleguen a acuerdos. Se trata de lo siguiente: esta es una tesis simultáneamente ontológica y político-normativa, especialmente dirigida para justificar la agencia de cierto poder político y de cierta clase de programas políticos estatales. Eso sí, es mi opinión que tiende a disimular la complejidad social. Más adelante se profundizará en estos asuntos.
Un ejemplo de asunción de esta tesis pareciera encontrarse en Chantal Mouffe[2] y su obra Agonística, quien presenta como parte necesaria de su concepción antagonista: “[Existen] dos polos del antagonismo [que] no pertenecen al mismo espacio de representación y son esencialmente heterogéneos entre sí. Y es a partir de esta heterogeneidad irreductible que ellos surgen. […] Siempre va a haber una lucha entre proyectos hegemónicos en conflicto que buscan presentar sus visiones del bien común como la encarnación "verdadera" de lo universal” (88). Estas ideas –según la filósofa- conforman una nueva ontología sobre lo político llamada de ‘negatividad radical’ (87).
Incluye al menos dos diferencias claves con la tesis explicativa y de análisis social antagonista: (i) antepone una ontología en la cual la esencia social (o al menos de lo político) está conformada por una clase específica f de relaciones. Se trata de las relaciones de conflictos. El conjunto h conformado por todas las clases diversas de relaciones son apariencias o de alguna forma son no-estructurales. No sé con precisión cuáles son las implicaciones ontológicas para la existencia de la sociedad que la pensadora da a esta tesis, pero es de suponer que considera que sin f no existiría entidad sociedad, mientras que sí podría existir sin h (v.g. sin cooperación o coordinación). (ii) En segundo lugar, se circunscribe los integrantes de f a un sub-conjunto f1: las relaciones de conflicto para obtener el poder hegemónico. Nuevamente, es plausible suponer que esto implica que las otras clases de conflictos (incluidos muchos conflictos políticos) podrían no existir sin afectar la existencia social.
Asumir estas circunscripciones parece poco útil para brindar explicaciones de muchas dinámicas sociales reales que suceden en las sociedades pluralistas contemporáneas. Pero entonces, ¿por qué preferir esta concepción frente a lo que es fenoménicamente evidente y a pesar que va en contra de la multiplicidad de conocimientos sólidamente sustentados provenientes de variopintos ámbitos de investigación científica de las especie humana? La respuesta –o al menos una parte- quizás vaya en la siguiente dirección. Conjeturo que –según la concepción que estamos presentando de forma simplificada- los criterios para preferir esta tesis no son su potencia explicativa, sino su funcionalidad para justificar cierto programa político-Estatal y cierta agencia para obtener el poder político-Estatal.
Es posible que no sea este el sentido de la primacía ontológica que esta tesis antagonista afirma sobre otras clases de conflictos políticos y sobre otras relaciones políticas y morales no conflictivas. Puede que la ‘negatividad radical’ no sea incompatible con la existencia constante y necesaria de otras clases de conflictos (incluidos todos los políticos y axiológicos que deja de lado) y de otras clases de relaciones sociales no conflictivas (incluidas muchas relaciones políticas y axiológicas). Sin embargo, no es sencillo establecer entonces en qué consiste su incompatibilidad. Quizás lo que la tesis afirma es que todas las relaciones políticas deberían ser prioritariamente así y que la acción política debe ser sólo ésta (y no entretenerse, por ejemplo, en buscar acuerdos o tratando conflictos políticos que no busquen el poder hegemónico). Empero, en tal caso, ya no se trataría del todo de una tesis ontológica, sino plenamente político-normativa.
Supongamos, sin embargo, que se trata de una tesis ontológica de algún tipo. Nuevamente, cabe preguntarse: ¿por qué preferirla frente a una tesis más amplia y que parece explicativamente más fértil? Creo que la respuesta a este asunto estriba en que los defensores de esta tesis normalmente asumen otros criterios para sustentar la idoneidad de las teorías y concepciones sobre lo social. Procedo a continuación a presentar cuáles son los criterios que creo que asume esta concepción y que dan respuesta a este asunto. Tienen que ver con los dos adjetivos con que la he calificado –con algo de ironía y humor-: los de pastoral y misionera.
La he llamado misionera, utilizando el feliz adjetivo ideado por el ius-realista uruguayo Enrique Pedro Haba. He utilizado este adjetivo, pues -para justificar esta tesis (que pretende ser ontológica)- se antepone teóricamente su utilidad para justificar cierta acción política. En cambio, se deja de lado el que sea una idea adecuada en acuerdo con criterios para la sustentación de tesis descriptivas sólidas. Pastoral, pues considero que uno de los criterios –en parte encriptados- para sustentar la idoneidad de lo que se afirma, es el servir para  preconizar y promover cierta concepción normativa de la vida y de la acción política y apoyar cierto programa político. En fin: el meta-criterio para dar sustento a dicha concepción no es su potencia explicativa y su capacidad para formar parte de explicaciones que puedan superar exámenes crítico-empíricos. En cambio, el meta-criterio que parece ser asumido es el siguiente: ha de preferirse las tesis sobre lo social (o al menos, sobre la dinámica política y moral) que permitan justificar la persecución de cierto programa del uso del poder Estatal y dar sustento a cierta clase de acción política-partidaria y que sea persuasiva ante un auditorio tendiente a cierta acción política. De forma que aun cuando no aparezca directamente como política-normativa, los criterios mediante los que se justifica su idoneidad sí lo son.
5.           En síntesis:
a.           La tesis explicativa del antagonismo social afirma que en toda sociedad humana, y con mucha frecuencia en las pluralistas, se dan conflictos de diversas índoles entre individuos y grupos –incluidos conflictos políticos y morales-. Estos conflictos suceden en múltiples niveles y direcciones.
b.           La tesis explicativa del antagonismo social forma parte de los supuestos ontológico-sociales explicativamente fértiles en la teorización sobre cómo y por qué la sociedad y sus integrantes funcionan y proceden como proceden. 
c.           Consecuentemente, la propia tesis supone -como criterio para sustentar su idoneidad- que ser explicativamente potente es lo clave para preferir una tesis explicativa o descriptiva sobre otras.
d.           Por su parte, la tesis pastoral-misionera del antagonismo, afirma la presencia socio-política necesaria y primaria de una sub-clase específica de conflicto político. Es el caso de la idea ee la ‘negatividad-radial’ y la lucha por alcanzar el poder hegemónico-Estatal entre grupos humanos inconciliables. Otras clases de relaciones políticas, incluso conflictuales, son consideradas o incompatibles con dicha idea o (en algún sentido) secundarias. Igualmente, también se consideran incompatibles los programas de teoría política-normativa que propongan mecanismos para encausar al menos algunos de estos conflictos en forma de acuerdos o negociaciones.
e.           Como se ha visto, aunque se presenta como una concepción de ontología sobre cierto ámbito social, parece que se trata, en realidad:
(1)          O de una concepción de contenido político-normativo (más o menos encriptado). De ser este último el caso, ha de ser abordada directamente desde dicho ámbito, y no desde la teorización política y social que pretende brindar modelos (plausiblemente) realistas (pero siempre falibles) del mundo social;
(2)          o de una concepción con meta-criterios contrarios al rendimiento explicativo y el uso de la crítica empírica y que más bien ponen énfasis en la utilidad que las ideas han de tener para (cierta) agencia política.
[1] Al paso sea dicho: considero que debe existir posibilidad plena de crítica empírica de las propuestas explicativas y descriptivas y que esta una regla metodológica epistemológicamente valiosa y –por ello- debería estar presente en toda práctica normativa de justificación de teorías o concepciones explicativas y descriptivas.

[2] Llamo la atención que Mouffe simultáneamente defiende (o así parece) la tesis explicativa del antagonismo social. Sin embargo, creo que aquí no vienen al caso las relaciones entre ambas ideas en la concepción de la filósofa, ya sea al menos porque su mención solo pretende servir como ejemplo de la cercanía de una concepción real con la tesis ideal que se está caracterizando. Por lo demás, cabe tener en cuenta que estas concepciones parecen tener como antecedente la filosofía de Carl Schmitt.

sábado, 31 de marzo de 2018

Varias publicaciones sobre laicismo


 Alejandro Guevara Arroyo

(I)                En los pasados meses he publicado en distintos espacios varios textos en defensa de la educación científica en escuelas y colegios públicos; de la separación política y jurídica de –por un lado- Estado y partidos políticos y –por el otro lado- las Iglesias y religiones. Por ende, son textos en que se defiende el Estado Laico.
El motivo de la publicación de estos documentos son los hechos socio-políticos que recientemente han ocurrido en mi país, Costa Rica. Primero, la arremetida religiosa contra los programas estatales de educación sexual y afectiva dirigidos a la educación pública y civil del país. Segundo, la emergencia de un partido neo-pentecostal en las elecciones nacionales. A un día de las elecciones -de balotaje- en que ese partido anti-ilustrado y anti-liberal se disputará el gobierno del país con el partido oficialista, he decidido enlistar aquellos documentos y los vínculos en que se pueden revisar, en caso que resulten de interés y utilidad.
Eso sí: aunque la escritura de estos documentos está motivada por dichas situaciones, sus conclusiones se sustentan en argumentos que pretenden ser sólidos. La forma racional de criticar lo ahí señalado es mostrando las debilidades de esos argumentos y no llamando la atención de los motivos subjetivos que me impulsaron a redactarlos. Por ende, no deben confundirse con mera propaganda política. 
(II)             Sobre educación pública y religión:
a.                  En favor de la educación sexual y afectiva científica y humanista para el cantón de Tibás: https://www.facebook.com/notes/alejandro-guevara-a/en-favor-de-la-educaci%C3%B3n-sexual-y-afectiva-cient%C3%ADfica-y-humanista-para-el-cant%C3%B3n/1684481378278472/
b.                  La educación científica y la religión en Costa Rica: https://delfino.cr/2018/03/la-educacion-cientifica-la-religion-costa-rica/
(III)          Sobre separación de Estado, partidos políticos e Iglesias:
a.                  Las razones de Merino contra el proyecto de ley para la Declaratoria del Señoría de Jesucristo sobre Costa Rica: https://delfino.cr/2018/02/palabras-jose-merino-la-asambla-legislativa-proyecto-declarar-jesus-senor-costa-rica-pendiente/
b.                  Un avance teocrático sobre las instituciones republicanas en Costa Rica: la pretensión de la Alianza Evangélica: https://www.facebook.com/notes/alejandro-guevara-a/un-avance-teocr%C3%A1tico-sobre-las-instituciones-republicanas-en-costa-rica-la-prete/1732288400164436/



lunes, 19 de marzo de 2018

Ontología científica sobre conocimiento: una conjetura


The tentative solutions which animals and plants incorporate into their anatomy and their behaviour are biological analogues of theories; and vice versa: theories correspond (as do many exosomatic products such as honeycombs, and especially exosomatic tools, such as spiders' webs) to endosomatic organs and their ways of functioning. Just like theories, organs and their functions are tentative adaptations to the world we live in. And just like theories, or like tools, new organs and their functions, and also new kinds of behaviour, exert their influence on the first world which they may help to change.
                                                                Karl R. Popper, Objective Knowledge, 65.




0.1.     Me gustaría defender que la existencia de racionalidad depende en parte de capacidades comportamentales biológicas muy fundamentales en los humanos. Al tiempo, ubicaré algunas funciones que estas capacidades tienen para el conocimiento objetivo (i.e. proposiciones, argumentos y teorías).
0.2. El siguiente es un modelo empírico[1] sobre las características de la racionalidad y conocimiento racional, entendido como una capacidad/disposición comportamental (del comportamiento mental) biológica (y por ende, evolutivamente posibilitada) del ser humano. Sin embargo, se aclarará en los casos en que lo afirmado es común al humano y otras especies. Empero, no trata sobre el valor epistémico del conocimiento. En atención a las distinciones brindadas en entradas previas, este modelo y concepción, incluye tesis ontológicas y antropológicas. Veamos.
1. Dentro de las capacidades comportamentales del humano, están aquellas que se existen en la mente y son por ende acaecimientos mentales. Ahora, dentro de estas, se encuentran aquellas cuya función evolutiva es dar soluciones –de eficacia incierta- a problemas que los organismos humanos enfrentan en sus vidas. Así, la existencia de la clase de las soluciones es consecuencia de la existencia de aquellas capacidades.
1.1. Obviamente, el humano comparte esta capacidad con todos los organismos vivientes, con la salvedad de que para muchas especies dichos acaecimientos no son mentales (ya sea, al menos, pues muchos carecen de cerebro).
2.              Existe un sub-conjunto de estos productos/acaecimientos, que consisten en la solución de problemas sobre qué, cómo y por qué[2] ciertos acaecimientos suceden y la forma en que suceden (llamo a estos problemas, problemas explicativos). Estas soluciones son productos intelectuales y mentales, pues su acaecimiento en un organismo no es condición suficiente de un cambio en el mundo externo a este organismo. 
2.1.          Los problemas sobre qué está sucediendo son problemas explicativos de una clase biológicamente muy simple o primitiva. Tales son cuestiones comunes a todas las formas de vida. De forma que mucho de lo que se dirá a continuación con respecto a la solución de estos problemas es común a otras formas vida diferente a la humana.
2.2.          Ahora, que exista la capacidad de dar soluciones a la clase de los problemas explicativos, no dice nada sobre si estas soluciones son adecuadas[3], ni a partir de qué criterio distinguiremos lo adecuado de lo inadecuado.
3.              Un criterio de distinción sobre la idoneidad de las soluciones a esta clase de problemas, es el éxito en el uso del producto-solución. Establecer el éxito en el uso de tal solución es mostrar su correspondencia entre lo que ahí se afirma y el mundo. Un procedimiento común para determinar dicho éxito (aun en la actualidad) son las formas simples de contrastación empírica.
3.1.          Llamo verdad a la propiedad de aquello que una solución afirma si se corresponde con lo afirmado del mundo y falsedad cuando no se corresponde. En otras palabras, verdadero es el contenido de una solución a un problema explicativo cuando este es exitoso y falso cuando no lo es. Y es exitoso cuando lo que describe o explica en efecto sucede y falso cuando lo que describe o explica no sucede. 
3.2.          Aunque el brindar soluciones y el contrastarlas puede ser algo que un individuo haga, esta capacidad es de la especie.
3.3.          Hasta aquí hemos caracterizado acaecimientos que se dan en todas las formas de vida. Aún estamos lejos de presentar el hecho humano que llamo conocimiento y aún más de aquello que llamo conocimiento racional.
4. El siguiente paso consiste en notar otra capacidad de la especie humana: el lenguaje. En específico, prestaremos atención a dos manifestaciones de esa capacidad: la descriptiva y la argumentativa. Esta última es la capacidad lingüística de establecer que la idoneidad de lo afirmado en una solución es consecuencia de la idoneidad de otra afirmación. La primera se da en otras especies animales. La segunda es -hasta donde sabemos- específicamente humana.
4.1.  Debido a la primera, las soluciones de un organismo humano a un problema explicativo, pueden ser soluciones también para a la comunidad a la que pertenece el organismo.
0.1.1.      Pero esto es cierto también de otros organismos que poseen la capacidad del lenguaje descriptivo.
0.2.          Debido a la segunda, la actividad de contrastación, discusión y crítica de las soluciones puede ser (y lo es) una actividad comunitaria.
1.              Llamo razones, a una clase de expresiones lingüísticas que tienen -como condición necesaria de su existencia- la existencia de la capacidad argumentativa. Quizá la función más simple de las razones, consiste en comunicar el éxito o fracaso de una solución.
5.1. Distingamos aquí entre dos clases de razones que señalan el éxito de una solución a un problema explicativo:
(i) aquellas que transmiten la correspondencia entre lo afirmado por la solución y el mundo (o de alguna afirmación implicada por la solución y el mundo). Esto es, aquellas que informan sobre el éxito de una contrastación; y,
(ii) aquellas que apelan a un procedimiento diverso, v.g. la convicción sentida del éxito más allá de alguna contrastación (v.g. mediante la intuición).
5.2. Las razones pueden reconstruirse en argumentos y analizarse a partir de reglas formales (i.e. sobre su forma). Esta es la función básica de las reglas de las distintas clases de lógica (de las cuales la deductiva y la inductiva son las más importantes para el conocimiento)[4].
6. Llamo conocimiento al contenido de soluciones a problemas explicativos que pretenden ser verdaderos y a las razones (de toda clase) que pretenden sustentar la verdad de esas soluciones. [(Contenido de las soluciones ^ Contenido de razones) <-> conocimiento].
6.0.1. El contenido de las soluciones y de las razones se puede reconstruir en enunciados y argumentos.
6.1. Decir que una hipótesis explicativa está justificada, es decir que -en atención a ciertas razones (i.e. ciertos argumentos)- una solución a un problema explicativo es exitosa.
6.2. Decir que un conocimiento es correcto, es decir que tanto la solución como las razones que la sustentan son idóneas.
7. Llamo conocimiento racional a aquel en el cual:
(i) Sus razones sustentan la verdad de la solución apelando a criterios que tratan de alguna clase de contrastabilidad.
(ii) La verdad de las propias razones es evaluable a partir de alguna clase de contrastabilidad.
(iii) Todos los argumentos cumplen reglas formales determinables o reconstruibles (i.e. reglas lógicas).
7.1. Una condición necesaria de que un conocimiento sea racional, es que tanto las razones como las hipótesis explicativas (que lo forman), sean evaluables siempre mediante criterios intersubjetivos.
7.2. De forma que en el conocimiento racional es necesariamente criticable mediante criterios de evaluación intersubjetivos.
7.3. Además, la existencia de la propiedad de racionalidad de un conocimiento depende necesariamente de la existencia de ciertas capacidades comportamentales que se desarrollaron, aplican y funcionan en (a lo interno de) prácticas normativas (o institucionales) grupales (i.e. entre varios organismos). Se trata de prácticas normativas en donde la crítica racional cumple un papel importante (valioso) para los propios participantes.
9. Llamo conocimiento irracional o dogmático, al conocimiento cuya verdad es establecida mediante razones no evaluables utilizando criterios intersubjetivos. En otras palabras, se trata de productos intelectuales en los que la crítica de las razones en favor o en contra de soluciones no es considerada valiosa.



[1] Quiere decir que es un modelo que pretende explicar características fundamentales de una clase de acaecimientos-acciones. Existe un problema diferente: el normativo/axiológico de cómo valorar entre distintos sub-conjuntos de esa clase. Por otra parte, este es un modelo que pretende ser compatible (i.e. no contradictorio) con varias de las principales corrientes teóricas en biología, neurociencias y antropología biológica. Además, debe ser explicativamente útil en la teorización tanto del comportamiento cognitivo como del normativo humano (en tanto es presupone conocimiento objetivo del mundo). También podríamos llamar a lo que sigue descripciones fenoménicas.
[2] Ejemplo de problema de qué: ¿Qué es x? Solución: es peligroso. Solución: es comestible. Solución: es de la tribu o comunidad, etc. // Ejemplo de problema de cómo: ¿Cómo sucedió x? Solución: transitando el sol siempre en el cielo, en cierta dirección, se llega a x. Solución: si le grito a otro miembro de la tribu, lo intimido. Dado que le grité, lo intimidé. // Problema del por qué: ¿Por qué pasó x? Solución: Porque siempre que realizo esta acción, sucede x consecuencia. Solución: porque si ofendo al chamán, cosas malas, como x, suceden. // Obviamente, los límites entre estas clases de problemas pueden ser difusos.  
[3] Claramente, se requiere una definición estipulativa, útil para este contexto discursivo.
[4] Desde esta perspectiva, la forma lógica y las reglas lógicas son (de alguna forma) idealizaciones o modelizaciones de procesos argumentativos efectivos. Por su puesto, reconocer esto no conlleva que las teorías de las lógicas deba o pueda reducirse (en ningún sentido técnico del término) a teorías biológicas, psico-neurológicas o antropológicas.

lunes, 12 de febrero de 2018

Algunas conjeturas de ontología científica: realidad y mundo

A continuación presento algunas tesis puntuales sobre ontología científica. Como se dijo anteriormente, son posibles otras muchas conjeturas compatibles con las ciencias. No abordaré aquí los argumentos en favor de tales o cuales opciones alternativas. Es evidente que cada una de estas conjeturas se podrían profundizar aún más. Por ahora, aspiran cuanto mucho a precisar un marco general de presupuestos ontológicos.
(i)             La realidad está constituida por la totalidad de los hechos, estados dinámicos, procesos factuales y sistemas de hechos del universo-mundo (o de universos-mundo, como conjeturan algunas cosmologías científicas contemporáneas) y por las regularidades en los modos en que los hechos, estados dinámicos, procesos factuales y sistemas de hechos se determinan entre sí (i.e. determinan la forma o modo en qué acaecen). Podemos llamarle a esta totalidad la clase de todos los acaecimientos. Sin embargo, debe tenerse presente que la clase misma no forma parte del universo-mundo. Es meramente el nombre de la colección de individuos. Por esto, no vale la pena preguntarse qué determinó (o causó ) la clase de todos los acaecimientos.
(ii)            Las propiedades de todos los hechos, estados de hechos, procesos factuales o sistemas de hechos están determinados -de una u otra forma- por uno o varios hechos, estados de hechos, procesos factuales o sistemas de hechos. En el universo no existe indeterminación absoluta de ningún acaecimiento. Todo cambio está determinado. Sin embargo, no toda forma de determinación es causal. En otras palabras, la determinación causal es un sub-conjunto del conjunto de las clases de determinación que las ciencias reconocen.  
(iii)          El humano –como todo ser vivo- es un sistema de hechos físicos, químicos y biológicos. Como decía B. A. W. Russell: “El hombre es una parte de la naturaleza, no algo en contraste con ella. Sus pensamientos y movimientos corporales siguen las mismas leyes que describen los movimientos de los astros y los átomos (Por qué no soy cristiano; inicio del capítulo Lo que creo)”.
(iv)           Dentro del conjunto total de los hechos biológicos, se encuentran los hechos sociales. En el caso de los hechos sociales humanos, estos tienen algunas características que son más adecuadamente explicadas por teorías que utilizan modelos y leyes no totalmente reductibles a modelos y leyes de los niveles físicos, químicos y biológicos. Esta es una distinción entre clases de teorías y no de la realidad. Además, la forma legítima epistemológicamente de comprender esta distinción es pragmática (o instrumentalista): creamos teorías sociales apelando a tales instancias no-reductibles a otras clases de teorías, pues es más sencillo su manejo racional y explicativo. No obstante, las teorías científico-sociales han de ser al menos compatibles lógicamente con las teorías científico-naturales.
(v)            La mente es o (i) un sistema que surge de la interacción entre el sistema cerebral/sensitivo con la realidad-mundo (y aquel está determinado en muchas formas por este), o (ii) es un acaecimiento en dicho sistema cerebral/sensitivo (las teorías científicas se debaten aún mucho sobre este problema, de forma que no puedo formular una única teoría ontológica sobre el tema). Con todo, me inclino por creer en la segunda opción.
(vi)          Dentro de los hechos que el humano produce, se encuentra el conocimiento. De forma que el conocimiento no es algo a lo que el humano acceda, sino parte de sus producciones. No existe -dentro de esta teoría de ontología científica- razón alguna para suponer que el humano puede generar creencias sobre la realidad cuya verdad esté justificada de forma cierta (i.e. ¬ episteme). Por ende, el humano no puede acceder a clase alguna de episteme.


lunes, 5 de febrero de 2018

Ontología científica y ontología metafísica: un primera caracterización



Alejandro Guevara Arroyo


0.                  A continuación presento una distinción estipulativa entre dos sentidos del término ontología. Dicha definición pretende ser fecunda teóricamente, permitiendo diferenciar clases de teorización sobre las características generales de la realidad. Obviamente, esta distinción podría ser aun más sutil. 
1.        Llamo ontología a una clase de teorizaciones o constructos intelectuales (o productos del intelecto). Son, por ende, una clase de conjuntos. Estos están formados por retículas de argumentos y de conceptos. La clase en cuestión está formada por el conjunto de repuestas de problemas sobre las características o propiedades generales de la realidad toda y sus constituyentes (o respuestas a problemas sobre qué existe). Cada respuesta es una teoría ontológica. Cada solución implica la emergencia de nuevos problemas[1]. Obviamente, pueden existir diversas y incompatibles respuestas a las mismas cuestiones.

Esta breve definición tiene como antecedente teórica la enunciada por Wolff, cuando calificó la ontología como el saber sobre el ente en género (scientia entis in genere). 
2.                  Llamo ontología científica al conjunto de teorías ontológicas sobre las características generales o comunes de la realidad que están presupuestas por las teorías científicas[2]. Quiere decir que cualquier teoría de la ontología científica puede ser inconsistente (i.e. incompatible) con una o más hipótesis científicas. Tal inconsistencia es una instancia de crítica no trivial contra la teoría ontológica en cuestión.
Al tiempo, dado que el conjunto de teorías científicas en cualquier momento tx (i) presentan inconsistencias entre sí y (ii) no hay garantía epistémica que asegure su idoneidad explicativa en un momento ty posterior, sucede que -en cualquier momento tx- existirá también un conjunto de teorías ontológicas (a) inconsistentes entre sí y en competencia por sobrevivir y (b) no hay garantías epistémicas que aseguren su idoneidad explicativa en un momento ty posterior (i.e. no es racionalmente esperable su irrefutabilidad). Por ende, las teorías de ontología científica son conjeturales y muestran su rendimiento o idoneidad dada su compatibilidad con las ciencias o partes de ellas. No obstante, no exista prueba empírica directa de las teorías ontológicas[3] (Bunge (1973). ¿Es posible una metafística científica, 453). ´
Históricamente, se pueden calificar como ontologías científicas aquellas que fueron supuestos o pretendieron ser consistentes o compatibles con programas científicos de investigación.
Dependiendo de si se trata de tesis que intentar ser compatibles con la totalidad de las ciencias o con una parte, podemos distinguir entre tesis universales y tesis regionales (Bunge, (1973) ¿Es posible una metafística científica, 452). 
3.                  Llamo ontología metafísica al conjunto de teorías ontológicas que no pueden tener relaciones de inconsistencia lógica con las teorías científicas.
Esta definición requiere algunas aclaraciones. La mentada imposibilidad se debe a (i) que se han desarrollado un conjunto de criterios o supuestos metodológicos, mediante los cuales se niega la relevancia epistemológica de cualquier inconsistencia lógica entre los ámbitos científicos y ontológicos y/o (ii) porque se ha construido la teoría ontológica con tales características semánticas (v.g. mediante el uso frecuente de términos con niveles relevantes de vaguedad) o sintácticas (aludo a la sintaxis lógica, no a la gramatical), que hacen imposible la emergencia de inconsistencias con las ciencias. De forma que la imposibilidad de que emerjan instancias críticas relevantes se debe a decisiones metodológicas meta-teóricas. Quiere decir que se trata de una distinción epistemológica sobre la ontología. 
Metafóricamente, puede caracterizarse la ontología metafísica como aquella que intenta responder preguntas ontológicas no sólo fuera de las ciencias, sino además en conflicto con las ciencias.

Un caso característico de ontología metafísica es el uso contemporáneo de tesis ontológicas que fueron supuestas por programas de investigación científica hoy abandonados y que son incompatibles o inconsistentes con las tesis ontológicas supuestas por los programas de investigación científica contemporáneos. V.g. el uso contemporáneo de la concepción aristotélica sobre las naturalezas, típico de concepciones neo-tomistas ius-naturalistas. 

[1] Pero esto es cierto de cualquier actividad intelectual: constituye en la resolución de problemas y cada resolución implica la emergencia de nuevos problemas. Infra se profundizará en esta idea.

[2] Por ahora, concibamos a las teorías científicas como aquellas respuestas a los problemas sobre cómo y por qué se dan cambios y sucesos.

[3] Por lo demás, esto no es tampoco inusual en partes más abstractas de las ciencias, que requieren muchas veces agregar principios específicamente desarrollados para su aplicación, supuestos específicos y datos.